Bogotá, 19 de noviembre de 2016
“HAP KI DO”
Camilo Alejandro Villanueva Robayo
Una frase tal vez poco conocida, poco escuchada e incluso, sin significado para muchos; esta frase es más que simples grafemas, es un arte, una disciplina, una cultura, un deporte, un estilo de vida que muchos en Colombia han decidido llevar. El HAPKIDO es un arte marcial coreano traído a Colombia hace más de cincuenta años, ha tenido un proceso de divulgación bastante lento en comparación con los logros obtenidos por sus practicantes a nivel distrital, nacional y mundial.
Este deporte ha tenido gran acogida en la capital colombiana, siendo esta potencia a nivel nacional e internacional, de la misma manera, ha dado de qué hablar a los medios y sobre todo ha demostrado que no solo el fútbol existe en Colombia, también se canta, se cultiva, se baila y se practican una variedad de deportes que necesitan ser apoyados y escuchados como cualquier otro. En Colombia no solo es noticia la prostitución, la droga, la violencia, también es noticia las nuevas disciplinas emergentes que más que ser un deporte, es la salida para muchos jóvenes actualmente, ejemplo vivo de esto, es el proyecto que se desarrolló en el Tolima junto con el ICBF en una correccional de menores, en la cual se implementó como método la práctica del HAPKIDO, teniendo esta grandes resultados en el comportamiento de los menores; así mismo, el apoyo fue directamente proporcional conforme a los resultados competitivos de los jóvenes pertenecientes a este proyecto. En el año 2015 el ICBF junto con la liga tolimense de HAPKIDO patrocinaron el viaje del tres menores a uno de los eventos más grande en las artes marciales a nivel mundial, “The US open”, que se llevó a cabo en Miami - Florida, dejando como resultado dos subcampeones mundiales y un campeón mundial en las modalidades del combate, demostrando así el talento colombiano en este deporte.
La historia se repite a finales del mismo año, en esta ocasión el mundial de HAPKIDO tuvo lugar en Porto Alegre - Brasil, en el cual Colombia se coronó como campeón absoluto del torneo conformado por las delegaciones de Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Tolima y Cundinamarca, aun por encima de su organizador oficial, Brasil.
Allí tuve la oportunidad de conocer y platicar con estos jóvenes, llenos de alegría, humildad y motivación por salir adelante, en donde uno de ellos afirmaba que la marihuana era su vida entera pero, hoy en día, lo es este deporte; y pregunto, ¿ qué otras razones necesita el estado para apoyar grandes proyectos como este?.
Actualmente, el HAPKIDO entró a los juegos nacionales en el año 2019, para muchos es algo insignificante pero para nosotros es el primer paso para comenzar un ciclo olímpico siendo este es el mayor reto que tenemos por delante además de encontrar alguna entidad ya sea privada o pública que financie nuestro carrera como deportistas colombianos del alto rendimiento y así abrir no solo una puerta sino crear vínculos con entes educativos, laborales y profesionales que permitan un libre desarrollo como artista marcial ético e integral que aporte a la evolución de nuestra sociedad y permita ver que hay diferentes caminos en la vida para escoger y qué mejor que tener la oportunidad de dejar en alto la bandera de nuestro país y cambiar la perspectiva determinista que se tiene de Colombia en diferentes partes del mundo.

